Micción

El Manneken Pis, popular estatua de bronce en Bruselas.

La micción es un proceso mediante el cual la vejiga urinaria elimina la orina, contenida, cuando está llena.[1]

La vejiga se encuentra comprimida por los demás órganos cuando está vacía. Su llenado se produce progresivamente, hasta que la tensión de sus paredes se eleva por encima de un valor umbral, lo cual desencadena un reflejo neurógeno denominado reflejo miccional, que produce la micción (orinar), y si no se consigue, al menos provoca el deseo consciente de orinar.[1]

El proceso de la micción es controlado voluntariamente la mayoría de las veces. Se denomina incontinencia urinaria al control pobre o ausente de la micción.[1]

Reflejo de la micción

La micción refleja es un proceso medular completamente automático. En las paredes de la vejiga urinaria existen unos receptores sensoriales llamados receptores de estiramiento de la pared vesical que captan la presión y el aumento del volumen de la vejiga. Los más importantes son los localizados en el cuello vesical. Estos receptores sensitivos provocan potenciales de acción que se transmiten por los nervios pélvicos a los segmentos sacros S-2 y S-3. En estos núcleos sacros se originan fibras motoras del sistema nervioso parasimpático que terminan en células ganglionares nerviosas localizadas en la pared de la vejiga encargadas de inervar al músculo detrusor de la vejiga. Este arco reflejo se repite durante unos minutos cada vez más para aumentar la presión de la vejiga y se inhibe conscientemente por el cerebro si no se produce la micción.

Hombre orinando en un mingitorio.

A veces el cúmulo de reflejos miccionales es tan grande que el impulso nervioso pasa al nervio pudendo hacia el esfínter externo urinario para inhibirlo. Si esta inhibición es más intensa que las señales conscientes voluntarias del cerebro, ocurrirá la micción involuntaria (incontinencia urinaria).

Control de la micción por el cerebro

Lobo gris orinando para marcar su territorio.
Pacientes exhibiendo muestras de orín a Constantino el Africano a efectos de diagnóstico.

La micción puede inhibirse o precipitarse por centros encefálicos que son:

El control encefálico de la micción se produce por los siguientes medios:

Síntomas miccionales

Cuando se padece una enfermedad del aparato urinario, pueden existir síntomas desagradables cuando se orina como:

  1. Disuria: es un dolor furente o escozor durante el paso de la orina por la uretra. Este síntoma aislado o junto con alguno de los siguientes definen el síndrome miccional.
  2. Polaquiuria: es el aumento del número de orinas durante 24 horas, generalmente de escasa cantidad.
  3. Nicturia: es el aumento de orinar durante la noche (véase también enuresis y parasomnia).
  4. Hematuria: es la expulsión de sangre con la orina.
  5. Piuria: es la expulsión de pus con la orina.
  6. Dolor suprapúbico o dolor hipogástrico: es un dolor en el bajo vientre o en la parte inferior del abdomen cuando se orina.
  7. Tenesmo urinario: es la sensación de querer volver a orinar, cuando se acaba de hacer.
  8. Cólico nefrítico: es un dolor espasmódico originado en la región lumbar que se irradia hacia los genitales externos, de gran intensidad.
  9. Anuria, oliguria: Cuando la micción es inferior a 400-600 ml/día, o inferior a 20 ml/hora si el enfermo está sondado. Si en menor a 100 ml en 24 horas se considera anuria

Trastornos relacionados con la micción

Referencias

  1. 1 2 3 Universidad Politécnica Salesiana (Ecuador), ed. (2012). «Capítulo 5: Guía de Semiología - 5.19. Sistema urinario». Guías de estudio para la evaluación y acreditación de carreras universitarias.
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